lunes, 14 de diciembre de 2015

eureka

A cambio de siestas y caminatas, tendría una familia fal... Eureka!

Esta es la propuesta instantanea que invadió mi perversa mente en este momento. Tener una familia falsa. La mitad del camino está recorrido: ya tengo los personajes.

Sonrisas, brindis, amor y felicidad.
-"Estoy de acuerdo"
-"Tenés Razón"

Quemar las banderas irrisorias de la sinceridad brutal y la razón absoluta. Este fin de año se trata de hacer a cada uno los regalos que quiere recibir, sin papel, moño, ni tarjeta.

Ouch! ya siento el canto rodado de los pensamientos reprimidos. ya siento en el ceño el enojo que me genera escuchar y asentir máximas que no comparto. Respiro profundo. Es el camino.

El telón se levanta, la obra empieza. Toda representación debe ensayarse para convertirse en éxito. Además de un buen guión. Escribo en mi mente. Respiro hondo. Y llamo.

sábado, 12 de diciembre de 2015

back to black

No sé empezar esto.
Otra vez el canto rodado y otra vez la pata de un elefante. Otra vez vacío.

Enojo.

Siento estar perdiendo el volante otra vez. Voy en un camión que va muy rápido sobre un acantilado, es una noche sin luna y los faros no alcanzan a mostrarme el camino. Voy, no lo manejo. Voy hacia el borde, y no lo puedo evitar.

Tengo miedo de caer de nuevo. no estoy entendiendo lo que pasa. Parece una pista llena de zombies, luces que parpadean y no dejan ver. Yo camino a los tumbos hacia no se dónde. Siento un calor que me derrite. Es posible que tropiece, o choque, o caiga.

Todo sonido es ruido, todo silencio un zumbido insoportable. Patalea la pequeña yo, caprichosa... ¡no sé que pasa!

Quiero un ventilador y un cuerpo. Quiero un abrazo y una carcajada que no quiere salir. Quiero.

Patalea la pequeña yo, caprichosa... ¡Mirame! ¡Escuchame! ¡Yo! ¡Quiero tu atención!

Cambio el disfraz y tristeza... mis emociones van a borde de una montaña rusa subterránea. Llena de telas de araña, barro, humedad y podredumbre.

Quiero aceptación de nuevo. Quiero gritar bajito. Quiero correr, que alguien lo haga por mi, por favor. Lloro en seco y el canto rodado se ahoga, y no le importa porque es una piedra maldita y caprichosa, soberbia.

Y un poco de tinta, no se cómo, lo resuelve todo.

jueves, 26 de noviembre de 2015

otro final que es otro principio

Casi no recuerdo los detalles de esa accidentada noche. Casi no recuerdo el sabor que me dejó. Una noche con sabor a poco, con sabor a nada.
Es noche fue, más que un final anunciado, el demorado anuncio de un final. El punto final, el aplauso del público a un final abierto, la pose apasionada de un tango elegante, suave y seductor.
El proceso se había terminado, ya no había mas palabras que decir... estaba raspando con desgano un frasco de dulce de leche casi limpio. No fue ese un punto de quiebre, fue solo el cartel de llegada de una carrera con quien sabe qué fantasmas.
Estiré mi cuerpo rendido en el suelo, y de una carcajada despedí a esa parte de mi que ya no me hacía falta.


lunes, 23 de noviembre de 2015

te odio

Así, con los ojos cerrados, resoplando y con un beso.
Así recurriendo a la sabiduría popular con eso de que del amor al odio hay un paso.
Así, porque todo el mundo sabe que amar lleva mucho más tiempo.

martes, 17 de noviembre de 2015

birds



Almorzábamos con ese compañero de oficina que hablaba poco y no se relacionaba demasiado con los demás. Todo habrá comenzado, supongo, uno de esos días en que uno no encuentra mesa en el comedor y se acerca ala primera cara conocida que localiza. Las charlas transcurrían entre temáticas superficiales y risas, todos con sus ideas, mas o menos elaboradas y volvíamos a nuestros puestos. Simplemente transcurría el descanso.
Sin previo aviso un día, se le ocurre que es buena idea invitarme a tomar una cerveza, y me llama.
Es el cumpleaños de una amiga. No conozco prácticamente a sus otros amigos, pero de todos modos mantenemos conversaciones superficiales y reímos, vaya uno a saber si por efecto de nuestro ingenioso humor o el grado de alcohol en sangre. Del otro lado de la ronda había un chico. La única persona que al día siguiente me incluyó en sus redes sociales. Charlamos, buena persona. Charlamos hasta que me pareció que no teníamos muchas temáticas en común y no acepté la tarde de mates. Nunca mas lo ví.
Nos reunimos con un par de amigos a brindar por la relación que tenemos, la amistad surgida como una flor en una piedra. Saludamos a un grupo de conocidos, de lejos, sacudiendo la mano.
Al día siguiente encuentro un mensaje trasnochado de uno de esos rostros, cuyo nombre nunca supe. Solo un “hola” por compromiso nos vinculó la noche anterior.
El comedor se llena a ciertas horas, así que ella decidió que podríamos sentarnos con el muchacho ese que estaba solo y claramente no iba a hacer uso de toda la superficie de la mesa. Trabajando en la misma empresa era raro, pero no imposible, que tuviéramos compañeros de trabajo en común y alguna que otra coincidencia. Siempre es bueno conocer gente nueva, es interesante que estudiemos lo mismo y él trabaje donde a mi me gustaría.
La mañana siguiente tenía un correo de este muchacho y luego de un par de líneas solicitaba mi presencia en un bar y mi número telefónico.
-“Para ser linda, sos muy simpática” determinamos, casi culpándome por responder a las interlocuciones de lo que yo defino como “seres humanos”.
Escuché incontables veces que “Fulanita es una histérica” porque después de mucha charla se negó a una salida de dos , o “Menganita es tremenda mala onda” porque no tiene interés en sostener una charla con él. Hoy me pregunto si no hay que reaccionar así ante cualquier palabra que me dirija un Ser Humano del sexo opuesto. Me pregunto y me respondo NO. Estoy demasiado convencida de que no estoy haciendo las cosas mal, esta vez no. Porque si mi pecado es hablar con las personas de cualquier cosa, reírme si dicen algo gracioso y saludar aunque no conozca, voy directo al infierno. Pero si lo pecaminoso es hablar con hombres de cualquier cosa, reírme si un hombre dice algo gracioso o saludar a un hombre aunque no lo conozca, creo que se pueden ir todos freír espárragos al fin del arco iris a lomo de tortuga.
No faltarán mentes sesgadas que lean esto y lo interpreten como un acto de soberbia. Probablemente de hombres que solo le hablen a una mujer con fines de apareamiento o de mujeres que se sienten putas al reírse los chistes de un varón.
Yo por mi parte escribo desde la indignación que me invade cada vez que se cruza esa línea, sin un mínimo de sensibilidad o percepción. Cada vez que alguien lee mi conversación bajo un código antiguo, en el que una risa es un evidente gesto de conquista. Cada vez que desde los cascarones emocionales atornillados como armaduras, los individuos se empeñan en rituales de seducción de pavo real, ignorando las señales de nosotras, con negación al hecho de que somos más que simples receptoras de un listado de virtudes, más que compradoras de un producto. Desde su perspectiva machocéntrica, el hombre despliega todo su arsenal de conquista y dispara a sangre fría. Fría, porque no entiende de razones. Conquista, porque dispara desde la distancia, y lo que podría ser una caricia para el alma, una charla agradable, termina siendo un ataque del que una tiene que defenderse.
Damas y caballeros, cierren los ojos, sientan el alma, la propia y la de enfrente. Dejen que ellas, las almas, se comuniquen. Porque las almas se entienden y saben del amor que fluye, sin cortejos.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Jemanjá

-“Ese día fue el principio del fin” y en ese absurdo afán de darle comienzo y fin a las cosas, puedo decir que ese dos de febrero fue el primero de los días míos.

Me soltaron a la deriva, una noche de viento húmedo. Me soltaron o me solté, de las manos infantiles que me sostenían, que estaban allí, sin saber porqué ni cómo, participando del rito. Había gente que miraba, absorta como el evento transcurría. Otros, vistieron túnicas y collares, portaron velas, cantaron y vivieron la fiesta. Yo por mi parte, no comprendía si encontraría realmente a la Orishá o sería bocado de un cardumen de mojarritas. Una vez en el mar, intenté incontables veces aferrarme, volver a la orilla, pero apenas se veían las luces de la Ramírez, y los niños saludaban a mi embarcación de nuez y la tímida velita que me acompañaba. Así que ahí estaba, sola, contra un viento bajito y violento que perforaba la filigrana de mi piel, erosionaba mis tripas hasta casi hacerlas desaparecer. Mis músculos ya eran solo jirones enganchados a los huesos fríos. El mar es un lugar serenamente oscuro para las almas con pena. Intenté beberlo, pero el mar no solo es grande, es repugnante.

En algún punto, el viento paró. Quizás yo misma dejé de suspirar, evitando así que mi soplido tomara carrera, diera la vuelta al mundo y con ese impulso me golpee las vértebras, como lo había echo hasta ese día.

En algún punto, el mar se calmó. Pude asomarme, y hasta pararme en el borde, sin miedo a que la nuez se vuelque y el mar me trague.

Exactamente siete meses después, sólo siete meses, o luego de siete tempestuosos meses, llegué a la orilla. Llegué, no para tirarme en la arena de una playa vacía a disfrutar del golpe del sol. Llegué también a adentrarme en la selva espesa, llena de ojos que miran desde bajo la podredumbre del suelo y desde las copas alborotadas. Acá también llueve y soplan vientos, pero esta isla es mía, y no voy a parar hasta conocer la ubicación de cada palmera y cada flor, hasta ponerle nombre a cada pájaro que canta y a cada hiena y cada lombriz. Voy a caminar descalza, mirar como el vierto peina la arena y como el agua se lleva la osamenta de peces y caracoles. Voy a levantar paredes y derrumbarlas, voy a hacer caminos nuevos. Voy a hacer que esta isla mía sea hermosa y quizá entonces pueda recibir a otras almas y compartir con ellas el banquete de esta gran fiesta.

martes, 27 de octubre de 2015

figurita repetida II

-"No querés al que te quiere y querés al que no te quiere, es así"

Probablemente el pendejo tuviera razón. Lo cierto es que cuando venís me cuesta pila que te vayas. Me colgás las horas, me apagás la razón y el sentido común, me dejas tirada e inservible, dándole vueltas a conversaciones que no existen, a respuestas imaginarias. Me arañas el pecho, me cerrás los ojos, me desinflas a suspiros, me pierdo.

Maldita obsesión, puta fijación que me genera tu indiferencia, consecuente con la ausencia de mi contorno en tu mente.

Mientras, mi lengua estúpida te recorre, mis uñas se incrustan en tu carne blanca, fría. Mientras, mi piel se adhiere a la tuya hasta fundirse, y todo mi cuerpo brilla tímidamente mientras se evapora. Rendidos dormimos... cómodamente.

viernes, 23 de octubre de 2015

agujeros negros

Lo atraemos todo.

Pueden ser la especie de ácaros que nos habita.
Puede ser la mugre que queda en nuestras uñas.
Puede ser el olor que desprende nuestro pelo después de la noche.
La velocidad de nuestro parpadeo, o la proporción de dióxido de carbono que tiene el aire que sale por nuestras narices.

ventanal

No entiendo como mi mente me puede hacer esto. Porque tiene que ser mi mente... el estúpido subconsciente.

Me imagino unos días tan simples y tan llanos, que el sol llega a todos sus rincones. Visualizo un mar calmado, la felicidad más lineal de todas. Imagino que te quiero y que me querés lo suficiente para no necesitar nada más. Un ventanal al mar, el sol, el viento que infla una cortina blanca y ligera y un perro cariñoso que nos ocupe.

Creo que una vez dije que nunca tendría hijos, con cara de espanto, como si solo la idea me diera asco. Debo ser muy buena actriz, porque te lo creíste y hasta te parecí una loca. Debo ser muy buena actriz porque era mentira.

¿Porqué después de vos no me quedó nada? ¿Porqué me aferro tanto?

¿Porqué me apretas así el pecho? ¿Porqué seguís sonriendo? ¿Porqué seguís dibujando ventanales y perros en mi corteza cerebral?  ¿Porqué no te vas?

viernes, 16 de octubre de 2015

amiga

Enojate. Tenés todo el derecho a hacerlo, con SPM o sin él. Ellos también se enojan y nos quieren hacer creer que, porque sus gritos son mas graves, porque pueden terminar a los golpes, lo nuestro son berrinches y caprichos. Histéricas nos dicen cuando gritamos da rabia. "Feminazis" cuando luchamos y reclamamos por nuestros derechos. 

Dale el calibre que quieras a tus problemas. Nadie puede venir a decirte que no es tan serio, ni tan grave; que nadie te diga que eso no es un problema. Lo va a ser, mientras así lo entiendas. Eso si: no te dejes perturbar por ello, no dejes que te detenga, ponelo en su sitio y dale para adelante. 

La gente es linda, si. Y también tenebrosamente horrible. Las personas que realmente valen la pena son las que te hacer reír y te cuidan, y te quieren porque vos los cuidas y los haces reír. Nadie que valga la pena quiere por fuera. 

Y vámonos. Vámonos a la mierda, que es un lugar mucho mejor que este infierno helado en el que caminamos. Disfrutemos, sin lianas, sin nudos, sin cuerdas... soltemos nuestros miedos y prejuicios. Soltemos las manos seguras que nos sostienen. Soltemos 

lunes, 12 de octubre de 2015

bomba de tiempo

Eso somos, éramos, seremos: una bomba de tiempo.
Mis impulsos bienintencionados te destrozan. Tu derroche de afecto me desborda. La intensidad nos destruye. Unos por tanto, otros por tan poco...
Locos, impulsivos, egoístas, eso somos, éramos, seremos. Un puñado de energía explosiva, una bomba de dolor, un campo minado. Un paso y la tormenta.
Yo un mar de incertidumbre, cambios de idea y de humor. Vos toneladas de entrega, una especie de egoísta entrega. Miedos, complejos y una abrumadora soledad, vomitiva soledad. Eso somos, éramos, seremos.
Una bomba de tiempo

-"no entiendo como pudiste perdonarlo"

No lo perdono. Definitivamente, no hay nada que perdonar.
El universo, el destino, la vida, la casualidad nos juntó por una razón. Amamos, reímos, y sobre todo aprendimos. Hoy el dolor se convierte en una gran lección. Todavía queda un poco en forma de miedo, es cierto, pero nada que el tiempo no vaya a solucionar. 

Hoy no sólo no perdono, sino que agradezco infinitamente. Hoy soy yo. Hoy soy plena. Hoy soy hermosa. Hoy aprendo, comparto, conozco. Hoy soy libre, me reconozco como individuo, algo que hace mucho tiempo (quizá todo) no sentía. Hoy me permito ser yo y ser todo, ser una parte del mundo, una parte del universo, tan importante como todas las demás. Hoy entiendo que mi razón en este mundo, en esta vida es ser feliz, lisa y llanamente ser feliz. O aprender a amar, que es un poco lo mismo y un poco diferente. Amarme, amarlos, amar. 

En este camino nuevo me hice de nuevos compañeros de viaje. Es cierto que nosotros no lo éramos, y agradezco la sabiduría que te permitió verlo antes que a mi, eso hizo la diferencia. 

Hoy agradezco. Te agradezco la felicidad que me invade, y que me hayas devuelto esa responsabilidad de ser feliz con la que nunca debí cargarte, y la asumo plenamente. 

sábado, 10 de octubre de 2015

alma

¿Qué fue? Creo que te vi el alma...
Un alma de mierda. Y me encanta

domingo, 4 de octubre de 2015

La autodestrucción ha terminado. Comience a ser feliz.

mr. nobody

Domingo. Cama. Resaca.
Hoy por primera vez, en un buen tiempo, no tenés cara. Hoy finalmente no sos nadie. Hoy sos solo una ausencia, una falta, un vacío.
Hoy no sos el bueno, ni el malo, ni el niño, ni el iluso, ni el seductor. Hoy no sos ni alto, ni rubio, ni gordo, ni pelado.
Hoy me siento tirada al lado de una línea punteada que delinea una figura, una silueta, el espacio que deberías ocupar.
Hoy no tenes bigote ni cara de bebé, hoy no se si me abrazas o te vestís para irte. No se si tu voz resuena vibrante en las partes blandas de mi cuerpo o si tu guitarra me hace vomitar el alma.
Hoy soy tu dios, tu mitad. Hoy me paseo medio vestida frente a vos, para que me mires y te repitas mentalmente cuanta suerte tenés. Hoy hago el café y nos reímos.
Hoy te necesito.

viernes, 2 de octubre de 2015

bombachas de felicidad

Salir del baño en pelotas.
Desayunar en calzón.
Pasearme en pantuflas y ropa interior.
Colgar la tanga a secar en el baño.

La felicidad de vivir sola se mide en bombachas

martes, 29 de septiembre de 2015

Eso de encontrar atractivo aquello que me daña, de encontrar virtud en lo destructivo; eso me sobra.

figurita repetida

-"Basta, no me cuentes más. No quiero escuchar"
Ahí estaba, sentada en una puerta cualquiera de una casa cualquiera, mirando los adoquines, una noche de esas previas al verano. Mientras escuchaba que le gustaba, le contaba como a mi me gustaba otro, y como le gustaba a otros más.
Me fui sonriendo, no se si de felicidad. Era más como una situación cómica, un poco nostálgica. Fué como estar en otro tiempo por un rato, cuando yo era otra; como recordarme a mi misma y mi insistencia en las situaciones absurdas. Cuando pasaron las horas (quizás tantas que se volvieron días) recordé otra vez esa confusión desagradable e hilarante, esas ganas de que esas conversaciones tan absurdas no hayan existido, con una vergüenza infantil que pone las mejillas rosadas y me hace reir por sonza, por adolescente. Es una sensación conocida, que en otro tiempo me hubiera perturbado, y hoy se vuelve tragicómica:
-"Lo estás haciendo de nuevo" miro para abajo, sacudo la cabeza, me muerdo el labio inferior y me tapo los ojos. Levanto mirada, exhalo, me río, me resigno con las manos en los bolsillos. Lo repito indefinidamente hasta llegar a casa.
--
-"Basta, no me cuentes más. No quiero escuchar"
No es para menos, le contaba que lo había dejado ir aunque me hiciera sentir bien. Él me quería convencer de que me haría sentir mejor.
-"No querés al que te quiere y querés al que no te quiere, es así"
Cuando pasaron las horas (quizás tantas que se volvieron días) sentí que estaba haciendo las cosas mal. Sentí que estaba cansada. Sentí.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Ciencias de la naturaleza

Pueden ser la especie de ácaros que me habita.
Puede ser la mugre que queda en mis uñas.
Puede ser el olor que desprende mi pelo después de la noche.
La velocidad de mi parpadeo, o la proporción de dióxido de carbono que tiene el aire que sale por mi nariz.

martes, 22 de septiembre de 2015

que parezca un accidente

Nos vamos a volver a encontrar. ¿Lo dudás? Yo me encargo.
Mientras tanto disfrutá.

martes, 8 de septiembre de 2015

all you need is touch

Sentir como si el cuerpo se me fuera cargando con las horas, y se descargará con el solo contacto de otro cuerpo

Miedo

Me preguntó a qué le tenía miedo entonces. Le dije que no se trataba de miedo. Le mentí...

Tengo miedo de vos. De quererte, llegar a amarte, y de que todo se derrumbe, quedar bajo los escombros. Otra vez. 
Busco situaciones y relaciones que colapsen indefectible y rápidamente, condenadas al fracaso, que sé que van a fallar. Fallar es mi nuevo triunfo.
Situaciones laberínticas y complejas, historias rebuscadas, complicadas, absurdas. Gente rara, loca, insana, incompatible, irreal. Me busco a mi en todos ellos. No me voy a encontrar. Sé que no.

sábado, 29 de agosto de 2015

bolsa de huesos

Con la mochila pesada y todo el día encima, decidí tomar otro camino, viejo conocido. La escalinata estaba muy limpia, y ya no había almas retratadas en cada triedro como en los veranos de guitarra y viento.
Recordé la última vez que recuerdo haber cruzado esta calle en esta esquina. Tenía el alma apretada, pero me reía y hablaba para que no lo note nadie, ni siquiera yo. Hace muchos meses de eso, meses de más reír, y más hablar de nada y de todo.
En la otra esquina estuve hace días, a solo 100 m. Con menos hablar y menos reír, con más cuerpo y menos mente. Con más alma. Con el alma revuelta y desobediente. Con el alma libre del velcro que la adhiere al pensamiento.
Como uno no se deja ser uno y se convence tantas veces de ser otra cosa. Y se convence de que ser esa otra cosa es ser uno y es ser feliz.
Por ahora sigo en duplicado, viviéndome doble, casi mintiéndome, mientras salgo de esta piel, pero me complace y me satisface verme ahí dentro de una cáscara ridícula, pero útil mientras soy una y otra

sábado, 11 de julio de 2015

a Jose

No se trata de él. Lo se. Siempre lo supe. Es una excusa con la que te hago perder el tiempo. Y pierdo mi tiempo en realidad, también lo sé.
Lo que necesito es saber qué necesito. No lo sé, no lo encuentro. Que tengo que estar bien conmigo para encontrarlo… bueno, tampoco sé que es lo que está mal conmigo. O si…
Las siete horas y cuarto del escritorio son agónicas. Ir más temprano implica salir antes, y como temprano no están los jefes, las horas de trabajo se reducen. No tengo nada concreto que hacer… o no lo logro concretar.
Quiero que llegue el fin de semana desde que apoyo la cabeza en la almohada en el último minuto del domingo. No me importa ir a trabajar los sábados. Cumplo el horario, como siempre, pero con menos presión. Pero sé que cuando salgo están los tambores. Son los tambores? los tamborileros? las bailarinas? el fuego? yo misma?
Es fin de semana. Y como el último, puedo dedicarlo a los juegos de seducción que tanto me gustan. Los barajo, los comparo, los miro sin ojos, hago una lista, los ordeno. Siempre arriba el menos posible. O el menos conveniente. Que quiero?
Quiero que llegue el fin de semana desde el primer paso de vuelta a casa. Salir a la calle a mirar con los ojos grandes.
Quiero que lleguen las 15:15hs. Quiero que llegue la hora de salir de ahí. Quiero leer un libro, tomar mate, escuchar música. No quiero trabajar. Por momentos me da un impulso… suena el celular y me absorbe durante otra hora.
No es que no tenga lo que quiero. No sé lo que quiero pero lo quiero ya. No quiero nada de lo que tengo.
El tema con él es que quiere algo que yo podría querer pero no ahora. La tamporalidad me consume. Hoy, ayer, mañana. Si, ya se, es solo hoy y eso… pero me desborda. no se cuando es hoy si cada segundo del futuro pasa al cementerio del pasado sin que me pueda dar cuenta. Que es ahora? ¿el día? ¿La hora? ¿la semana? ¿el minuto? o que haga en este minuto puede cambiarlo todo, o no cambiar nada. Que no lo puedo decidir, pero quizás si. puedo hacer lo mejor de ese momento. Y qué es lo mejor para ese minuto? la cabeza se me hizo un remolino retórico infinito.

Quiero estar bien. O mal. Pero quiero estar ahora. Disfrutar. En este momento quiero un beso. Casi no me importa de quien! Inaudito! correría, pero como que me da fiaca! Quiero gritar también! 

martes, 7 de julio de 2015

corazon hinchado

De un momento a otro, o con el paso del tiempo, o como sea, descubrió que el mundo era gigante, pero sobre todo que estaba lleno de gente. Gente de todos los tamaños y colores. Y que hay muchos más colores que los del arco iris.
Pero sobre todo descubrió que la felicidad podía ser difícil de contener en el corazón y se le iba por todo el cuerpo, que había mucha, para todos, y se multiplicaba de formas que ningún contador podría explicar. Pero que aunque no lo entiendan los economistas, la felicidad es una moneda de cambio universal... de muchos cambios.

lunes, 29 de junio de 2015

lunes

Los lunes deberían ser de medio horario… de la última mitad. Levantarse despacio, con tiempo de desperezarse, desayunar mirando para afuera, y encarar tranqui, sin apuro, casi con un poco de placer de no tener que correr, hacia no se dónde, para hacer no se qué, que le importa a no se quién. Y llegar despacio, y saludar despacio, y hablar despacio, y mirar despacio, como juntando ganas muy de a poco. Y reírse despacio de la rutina. Muy despacio, cosa de que no se de cuenta.

jueves, 4 de junio de 2015

insuficiencia cardíaca

Eso tengo... un corazón insuficiente, incapaz
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Pero aún así...


miércoles, 27 de mayo de 2015

Si se pudiera elegir cuándo pensar y cuando no.
Cuándo reir. Cuándo dejar.

Si puedra decidirse sanar, querer... dejar... 

martes, 26 de mayo de 2015

Wrong way

Equivocarse no está mal, en eso, vamos a estar de acuerdo. Equivocarse es parte de crecer, de aprender... ya sabemos todos de que viene ese discurso que incluye "errores", "caerse y levantarse", "evolución" y así. No vengo a hablar de eso.
¿Cómo decide uno equivocarse? Equivocarse así no se si tenga mucho sentido. No creo creo que haga bien así.

"El que se quema con leche, ve la vaca y llora"
Todos sabemos que la pobre vaca no tiene nada que ver, que "nos da la leche, y el dulce de leche y la marteca que siempre le pongo al pan", pero la vaca a mi me hace llorar.

Sé que me equivoco con la vaca, practicamente decido equivocarme. La miro con desconfianza, casi con miedo. Se que me equivoco, ¡pobre vaca!
Pero las ideas se me entreveran, como una orgía de pulpos, y cuando uno estira un tentáculo para salir de ese tortuoso entrevero, viene un recuerdo que le da un latigazo y lo devuelve a su sitio, del que nunca debió salir. Cuando termine de leer la Divina Comedia voy a saber a que círculo del Infierno van los lujuriosos, y ahí seguro están mis ideas-pulpo.

Se que me equivoco con al vaca, que la vaca no tieene nada que ver, que la vaca ni prendió la hornalla que calentó la leche, que ni conoció el cazo.

Se que me equivoco con la vaca. Perdón vaca. Ojalá no te lastime, vaca.

martes, 28 de abril de 2015

La camisa, blanca. El pantalón, negro. Los zapatos, brillantes. Miraba el papel con esa tranquilidad silenciosa. Un silencio intranquilo, porque miraba el papel. El papel con números que no decían nada para quien no supiera mirar. Decían que el precio era alto, si no se mira bien. Pero si se leía con la mano que lo sostenía y los ojos que lo miraban, eran la punta de un hilo largo. Era ese punto suelto que desteje el buzo. Y si se desteje el buzo se desnudan los ojos. Y con ellos la camisa, el pantalón y los zapatos, brillantes.