Y por suerte no todos los padres son músicos.
La romantización de la paterno-maternidad tiene también a la música como instrumento para hacernos creer que todos los padres dirán o sienten lo que cantan los músicos.
"Vos sabés" dice Vicentico "cuanto te deseaba, cuanto te esperaba" y siempre creí que bien mi padre lo podía haber escrito: sé que me desearon y me esperaron. Y más que nada ese "cuando el doctor dijo Señor, lo felicito, es un varón", que es lo que más encaja de ese deseo, de ese sentimiento, o de lo que queda de él. Sueño roto de ese creador. Entonces agradezco que no me hayan escrito una canción antes de nacer con pronombres masculinos. Y me dan ganas de pedir perdón por ese esfuerzo, porqué no decirlo.
No todos "no saben cómo nombrar este amor", no siempre "el amor de un padre a un hijo () es mucho más que todo", no todos somos "tu alegría anticipada", ni a todos les preocupa que no estén "mis ojos para buscar respuesta".
Porque no todos son "buen tipo" no todos podemos suscribir a Piero. No quiero ser "tu sangre, mi viejo" por que tu sangre es lazo de muerte*
*ver Filiación y Amor Marica según Jean Genet, Paul B. Preciado, 20 de febrero de 2011, que es la pág. 55 de Un apartamento en Urano. A mi lo más loco me parece que escribí esto inconcluso y a la semana este libro haya podido cerrar la idea.