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domingo, 31 de julio de 2016

Sé que tengo que sentir lo que tengo que sentir, sintiéndolo. Pero a veces el cuerpo no me alcanza para contener tanto ardor, no soporto tanto corte filoso entre las tetas, ni la erosión sostenida de un nudo áspero, hecho con cuerdas de barco que quiere salir desde la campanilla y aprieta y empuja y desgarra y lastima y duele mas.

Una a una las partes de mi cuerpo te buscan y no te encuentran y se rompen, se quieren desprender del resto, se estiran y se retuercen tratando de tocar olores imaginarios, de besar canciones espesas. Una a una se rompen pero no se desprenden y quedan ahí, colgando, doliendo.

Busco que me arreglen , me reparen y me recompongan, porque con mis brazos a medio desprenderse no puedo. Porque mis dedos se enredan en mi pelo para calmarme las ideas que se me zambullen de forma sorpresiva en el cerebro y dan vueltas redondas, infinitas, como peces, sin salida. Mis dedos las quieren alcanzar y se desprenden, y los pierdo, y me duelen inútiles.

Y necesito que me despeinen y se lleven esas ideas como las madres mono se llevan los piojos. Y quiero que junten todas mis partes en un abrazo apretado para que vuelvan a su sitio. Y quiero que me cambien los labios mordidos de ansiedad y dejen en su sitio mordiscos hirviendo.

mr. nobody II

Ojalá un día me alcanzara sólo conmigo. Ojalá un día me bastara con mi piel y el aire que toca, y el cielo que toca ese aire.
Ojala un día mi alma de gato cachorro y yo, nos quedáramos a mimarnos. Ojalá mi pecho fuera su cuna tibia y no la cama de clavos en la que duerme ahora.
Ojalá un día deje de pensar en esa linea punteada que delinea una figura, una silueta, el espacio que deberías ocupar en la otra mitad de la cama.
Ojalá fuera mi diosa. Ojalá me diera cuenta de cuenta suerte tengo de tenerme. Ojalá haga el café y el jugo y el pan casero y me contente a mi misma.

Ojalá pronto no te necesite mr. nobody


martes, 19 de enero de 2016

en un metro cuadrado

Como si me hubieran robado el camino recorrido. Empezar de nuevo.

Como si alguien se hubiera quedado con todos mis proyectos y las posibilidades de concretarlos.

Sola.

Como si me hubieran tirado abajo el puente que acabo de cruzar: no puedo volver, y el equipaje que necesito se me quedó al otro lado.

Sola.

Atrás quedaron los zapatos, los lentes y las frazadas: no camino, no veo a donde y tengo frío. Y estoy sola.

sábado, 12 de diciembre de 2015

back to black

No sé empezar esto.
Otra vez el canto rodado y otra vez la pata de un elefante. Otra vez vacío.

Enojo.

Siento estar perdiendo el volante otra vez. Voy en un camión que va muy rápido sobre un acantilado, es una noche sin luna y los faros no alcanzan a mostrarme el camino. Voy, no lo manejo. Voy hacia el borde, y no lo puedo evitar.

Tengo miedo de caer de nuevo. no estoy entendiendo lo que pasa. Parece una pista llena de zombies, luces que parpadean y no dejan ver. Yo camino a los tumbos hacia no se dónde. Siento un calor que me derrite. Es posible que tropiece, o choque, o caiga.

Todo sonido es ruido, todo silencio un zumbido insoportable. Patalea la pequeña yo, caprichosa... ¡no sé que pasa!

Quiero un ventilador y un cuerpo. Quiero un abrazo y una carcajada que no quiere salir. Quiero.

Patalea la pequeña yo, caprichosa... ¡Mirame! ¡Escuchame! ¡Yo! ¡Quiero tu atención!

Cambio el disfraz y tristeza... mis emociones van a borde de una montaña rusa subterránea. Llena de telas de araña, barro, humedad y podredumbre.

Quiero aceptación de nuevo. Quiero gritar bajito. Quiero correr, que alguien lo haga por mi, por favor. Lloro en seco y el canto rodado se ahoga, y no le importa porque es una piedra maldita y caprichosa, soberbia.

Y un poco de tinta, no se cómo, lo resuelve todo.