lunes, 31 de julio de 2017

pensamiento inutil II: Quisiera morir

Quisiera morir.
No con instinto suicida de destruir mi cuerpo, sino dejar de existir.
Comenzaría por tomar un bisturí afilado y quitar esa parte de materia gris que todo lo analiza. ¿O será blanca? Por si a caso la tajada entera, principalmente las regiones ¿Quién soy? y ¿Dónde voy? reconocibles a simple vista por un desgaste mayor que  un ómnibus de línea. Hay una región aledaña, al menos en mi mapa mental de mi mente, que me detesta. Si esa parte sufriera algún daño colateral yo misma desaparecería bastante. Que parezca un accidente.
Si hechas estás modificaciones ya hubiera olvidado mi propósito, solicitaría al lector un último toque de gracia: los resentimientos a mi pasado pueden quitarse, no los necesito donde voy. 
Apuesto que para entonces ya no voy a estar acá: los cuestionamientos hoy incesantes se habrán detenido (esto puede medirse con la actividad cerebral que se verá reducida a una ínfima parte de la actual), con la consecuente ganancia de memoria antes subordinada a tareas inútiles como el análisis del comportamiento humano o la observación de detalles estéticos irrelevantes. Las glándulas lacrimales serán solo un apéndice de los ojos, prácticamente inútiles; la garganta será clara y pausada, quizás menos aguda; la postura será elegante.
Eso sí, les ruego mantengan mi cara en su sitio, más que nada la sonrisa, que está funcionando bien, no precisa mantenimiento y, hechos los ajustes anteriores, se habrán desinstalado la sonrisa falsa y otras expresiones involuntarias no tan bienvenidas.
Quizás a estas alturas los latidos hayan disminuido tanto que no estén: tarea cumplida. Si pestañeo estoy bien. Que el tema del corazón no los preocupe, he visto a muchas personas vivir así: muertas.

miércoles, 19 de julio de 2017

domingo, 9 de julio de 2017

#miercolesquince



Fuiste lo mejor para la peor versión de mi,
pero yo maldita gata cuando me cure me fui.
-¿Que voy a hacer con todo este amor?
me preguntaste cuando salí,
guardalo en un tupper en el congelador
estoy segura voy a volver a sufrir.

Perdón por no necesitarte
vos te merecés a alguien peor
dependiente de tus mimos, chocolates y sorpresas
que agradezca tus halagos y te tome la cerveza.
Perdón por no necesitarte
vos te merecés a alguien peor
que no pueda vivir sin tus abrazos,
que no pueda respirar sin tu calor,
que desayune en la cama, que no le importen las migas
te presente a sus amigas y no te rompa el sillón.
Precisas que te precisen, solo duerman a tu lado
y yo soy gata de tejado que aprovecha la ocasión.

Quizás otro 15 de febrero
en seis años nos volvamos a encontrar
sea miércoles y vistas cuadros,
ya no tengas ni la mesa ni el sofá.
Pero verse y encontrarse no es lo mismo
y me temo nuestro tiempo ya pasó,
no creo que vuelva a repetirse
el hechizo de noche del Farol:
dos cámaras rusas, tres pulgadas de barba,
17 carcajadas, diez por ciento de humedad,
gente que sale a fumar y se olvida de nosotros
no quiero ser pesimista pero eso no pasa mas.
Te deseo, porque te quiero, que eso no te pase mas.

(si esta fue la mejor toma, imaginad las malas)