miércoles, 5 de septiembre de 2018

en el piso (recién lustrado)

Hoy, 15 años después, pensé de nuevo en saltar. Bueno, hace 15 años no pensaba en saltar porque no conocía el piso 28, que no tiene barandas.
Me detuvieron los restos de sangre y carne pegados en el piso, el mal rato que iba a pasar la gente entrando a trabajar y que alguien iba a tener que limpiar eso.

Tan grave no es... Todavía me baño, limpio mi casa, como, y me río pila. Eso no es depresión, todo el mundo lo sabe. Hasta agarro la guitarra algunas noches. Voy a trabajar todos los días, casi no llego tarde. Me enojo algunas veces por nimiedades, pero porque soy una loca de mierda, infantil y malenseñada.

Lo que me hace falta es una buena pija que me saque todas las pavadas, dicen. Yo diría lo mismo si no supiera que ni ganas tengo.

El invierno siempre pega mal. Acá está saliendo el sol cada vez más seguido y yo no puedo poner un pie adelante del otro para ponerme bajo su saludable radiación.

Pero no es depresión, si hago chistes con esto y salgo a bailar maquillada. Solo quiero llamar la atención.

sábado, 9 de junio de 2018

2005, debo tener 17 años
Mamá le pregunta a la abuela porqué llora y dice que a nadie le gusta la gente triste, que nadie quiere estar con ellos.

2018, tengo 30 años.
Son las 7 de la tarde, como papas fritas y tomo una cerveza. La gata quiere jugar pero no puedo. Suena el teléfono.
-¿Como marcha todo? ¿Hace frío? El trabajo, ¿bien?
- Bien, todo bien

jueves, 29 de marzo de 2018

agujas

Supe que tenes miedo a las agujas*. Yo también pero, cuando lo pienso bien, no. Es SOLO una aguja, va a perforar estar un ratito y salir.

Cuando es SOLO eso todo el miedo se va:
es SOLO un aterrizaje, ya pasa;
si me roban son SOLO cosas;
la muerte es SOLO morirse.

Le tengo miedo a las cosas importantes como que se mueran otros, olvidar sus rostros o que te vayas.







*Sabiendo esto, pienso que fuerte debió ser la necesidad de ese tatuaje.

verbos

Quiero pasar con vos el resto de mi vida.
No sé qué querré el resto de mi vida.

martes, 20 de marzo de 2018

Espero que respondas. Mientras, pienso, no se me vaya a pasar un minuto. Pienso, como no puede ser de otra manera, en vos y porqué quiero -necesito- que me respondas.

Me visualizo cosiendo un patchwork humano que cubra el hueco.

Terminé la facultad. No el año lectivo, la carrera. Puede que suene dramático, pero la vida no tiene sentido, no hay función que me justifique. Puede parecer estúpido, pero creo que por eso adopté a Lola. Un gato me fuerza a mantenerme viva. Me excusa como: -"¿Porque existo? Porque ¿quién cuidaría de Lola sino?"

Dicen que si presionás un huevo por los extremos no se rompe. Hay un experimento del que leí pero nunca hice: dejando la cáscara del huevo en vinagre se queda frágil, que le quita el calcio o algo así. Pobre huevo, ahí, sin su clara, sin su yema, sin su calcio, haciéndose pedacitos.

martes, 23 de enero de 2018

simple y sin metaforas

Hoy llamó de nuevo. Bueno, lo llamé yo después de su "Podés hablar?".
"No será otra vez que no puede abrir WhatsApp en la compu" esperé, parecía algo serio. Pero no, sólo un escalón generacional entre lo importante y el respeto dramático. Y no, no era WhatsApp, era Spotify.

Tres llamadas... La primera fue por Facebook.
Nunca para saber cómo estamos.

Me repito que es práctico.

Me siento sola.

sábado, 6 de enero de 2018

Me volví tan mía que no me presto.

Me volví tan mía que no me comparto.

Nadie quiere sentir dolor, nadie quiere problemas, pero son los que nos unen. Las dificultades son las extremidades sentimentales que nos abrazan a los demás. Dendritas emocionales que nos conectan. Raíces directo al centro de los otros, que atraviesan la corteza de las fotos de las vacaciones.

Hola. Tengo miedo.