domingo, 29 de mayo de 2016

enemiga intima

Hoy, por primera vez, tuve que llamar y decir que no pasaba nada, que estaba todo bien. Quien sabe si lo haya hecho para que quizás noten que todo estaba mal, o solo por la culpa de no haber ido a buscar la encomienda que me mandaron apurados para que levante hoy. Pero lo cierto es que les tuve que mentir. Tantas veces me quejo de que no me entienden, y tantas veces ni me molesto en explicarles. Tanto me quejo de que no me conocen, de que no tienen idea de quién soy, porque todo el tiempo me oculto para disfrazarme de lo que creo que quieren que sea. Pero todas las veces, lo único que quiero es que no se preocupen por un problema que no pueden resolver y solo los va a afligir.

Hoy les hablé y les dije que no pasaba nada, contrario a todas las veces que simplemente ni los llamé. Con todas las veces que les dije que "si no saben de mi es porque estoy bien, si pasara algo malo lo sabrían, las malas noticias vuelan... " A ella le preocupa el frío, que no tenga estufa, que no tenga plata para comprarla. A él no estar presente en mi vida todos los días de forma física o material, abrazar, aconsejar, esas cosas que el supone deben hacer los padres. Hermano solo está ahí, no sé si siquiera me piense, no lo tengo muy claro, no sé mucho de él. Probablemente sea el que conozca mas claramente lo que me pasa y por eso no lo puede saber: tiene sus propios problemas.

Hoy tuve que llamar y decir que no pasaba nada. Hoy, el mismo día que me miré al espejo, vi a al otra y le pedí por favor que se vaya. Creo que fue ella intentando salir de mi cabeza que me dejó dolorida. Yo creí que la guerra había pasado y hoy me desperté en medio de la peor de las batallas. Así que ya no la pude negar, ni hacer de cuenta que no pasaba nada, esta vez no. Esta vez voy a pelear una batalla justa, voy a conocer a mi enemigo y no esconderme más, y voy a usar las armas que sean necesarias. Porque me cansé de esconderme, de maquillar los moretones, de llorar escondida y usar careta para salir. Voy a pedirle el divorcio a esta esposa golpeadora, porque quiero la vida que nunca tuve, porque me la merezco.

lunes, 23 de mayo de 2016

odio

Más tiempo del que hubiera creído separa el origen del dolor y el hoy en el que siento lo que me prometieron tanto. Pero con todo ese espacio entre nosotros y el vos y yo, me llegó el momento del odio.
El pecho se me carboniza y se resquebraja como el más perfecto y frágil de los cristales de sal. Te golpearía hoy todo lo que no quise en el pasado. Te reclamaría hoy mis días y por encima de eso te devolvería los tuyos, porque no los quiero.
Tocaría a la puerta de quienquiera que pueda extirpar quirúrgicamente los restos de tu vida en la mía.
Atravesaría mis dedos en mi garganta para vomitar cualquier resto de tu saliva y de tu cocina.
Si todo eso sirviera de algo, lo haría.
Pero me tengo que limitar a sentir como el cuerpo se me va haciendo cenizas sin fuego. Me tengo que conformar con apretar unos puños que nunca van a tocarte.
Me llegó el momento del odio, y voy a odiarte.