lunes, 23 de mayo de 2016

odio

Más tiempo del que hubiera creído separa el origen del dolor y el hoy en el que siento lo que me prometieron tanto. Pero con todo ese espacio entre nosotros y el vos y yo, me llegó el momento del odio.
El pecho se me carboniza y se resquebraja como el más perfecto y frágil de los cristales de sal. Te golpearía hoy todo lo que no quise en el pasado. Te reclamaría hoy mis días y por encima de eso te devolvería los tuyos, porque no los quiero.
Tocaría a la puerta de quienquiera que pueda extirpar quirúrgicamente los restos de tu vida en la mía.
Atravesaría mis dedos en mi garganta para vomitar cualquier resto de tu saliva y de tu cocina.
Si todo eso sirviera de algo, lo haría.
Pero me tengo que limitar a sentir como el cuerpo se me va haciendo cenizas sin fuego. Me tengo que conformar con apretar unos puños que nunca van a tocarte.
Me llegó el momento del odio, y voy a odiarte.

1 comentario:

  1. cuanto duele la ausencia...
    transformar tanto amor en odio...

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