lunes, 11 de diciembre de 2017

domingo, 24 de septiembre de 2017

reseña en primera persona

Conozco más a los teloneros. Ya empezaron a tocar. Casi nadie los escucha así que consigo una buena ubicación desde donde veo a toda la ban... ¡¿Quién es ella?! Ese bajo sobrepasa su humanidad, pero ella lo posee con un gesto de obviedad. No sabe que hace magia. Mis pupilas rebotan del frontman con aire de Charly García a mi más reciente descubrimiento. No puedo dejar de verla.

Terminaron y pienso que este público es muy joven. Tanto que sus estaturas resultan ventajosas. Si esos dos no se callan los voy a matar: los comentaristas son para el fútbol.

Ella está llegando. Siempre nos pasa lo mismo y terminamos viendo el show separadas. Igual la busco entre la gente, a ver si esta vez... ¡¿Qué?! ¿Que hace él acá? Que raro, ¿Estoy viendo bien? Parece que mira, lo saludo y veo. Si, me saludó, justo antes de que ella se siente su lado. No hubiera dicho que le gustara esta banda.

Ella ya se rindió y otra vez estamos en puntos opuestos de la sala. A mi alrededor hay cada vez más chiquilines y menos desodorante. Acá se va a armar y temo por mi vida.

Él está en el palco, con una mina.

Empezaron. Pienso que los adolescentes saltan aunque vayan a ver a Eduardo Mateo (más allá del anacronismo).

¡Bajó del escenario, está acá! Me llega a la barbilla a duras penas. Tiene el cuello largo, ya lo había visto. Mueve su pequeña cabeza y lo dobla como si no soportara el peso. No puedo dejar de verla, aunque sea de espaldas. Sonríe por momentos mirando para el costado a sus amigos. No puedo dejar de mirarla. ¿Está con ella? -"Perdón" empujo, por efecto dominó. Si, está con ella. Pero su cabeza redondita, con el pelito corto y las pequeñas crestas que hacen los remolinos... Parece un dibujito. Tiene las mejillas pecosas y los ojos transparentes. No puedo dejar de mirarla. Salta. Saltamos todos: adolescentes transpirados y una veterana perdida.

Podría haber sido yo. Estaría en el palco, atrás de una placa transparente y a unos cinco metros del suelo, lejos de los olores y la humedad de los cuerpos. 

Pintó descontrol. Se arma un espacio redondo que colapsa al choque de remeras mojadas y torsos desnudos. Creo que uno cayó, ¿Lo pisaron? Ya se habrá levantado. Saltamos todos. Me descalzaron una zapati... Las dos zapatillas. Salto. Perdí una. La persigo y me río, intentando que mi media blanca no toque el piso.

Ya estoy grande para esto. Voy a la barra a tomar algo y no voy a poder volver. Acá está mi generación. Toman, gritan un poco, disfrutan quietos. Espío el palco. Él está tan #sabadoveintitres.

Termino mi vaso y no me puedo quedar acá atrás... yo vuelvo, ya fue. Ahora un poco alcoholizada no me para nadie. Salto más alto, empujo, ya no me tiran ni me sacan las zapatillas. ¿Nadie salta ahora? Gritemos entonces.

Transpiro.

Perdí una caravana.

Entendí el pogo.

sábado, 16 de septiembre de 2017

viernes, 8 de septiembre de 2017

El mundo ya está lleno. Estamos todos apretados intentando sacar la cabeza, para ver mas lejos, para estar más alto, de lo que sea, como sea. YO.

Hay demasiados músicos, y demasiados humoristas. Está lleno de arquitectos. Mucha gente haciendo malabares sobre la cuerda floja mientras recita a Neruda.

Cla cla cla, las teclas mientras escribo, como si fuera diferente, otra tarada que escribe.

Tarada, tarada, tarada, soy tarada. Eco.
No es que las palabras me convenzan, me informan. De tarados también está lleno.

Pero mi pozo húmedo y oscuro está vacío. Al lado de más pozos húmedos y oscuros igual de especiales. Todo lleno de pozos.

Y entre tanto de lo mismo quisiera ser al menos masa. Querer ser masa. Parte.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Le pedí que me diga qué hago bien. Le parece importante que viva sola y me mantenga sola.

La soledad la hago bien, llevo una vida cultivándola y vino grande, con hojas verdes y brillantes, no para de crecer y dar sus frutos: los "yo puedo sola". Para ella tienen un sabor dulce y poderoso. Yo los cómo porque son la base de mi dieta lo único que crece en este desierto emocional.

Dicen que hay que comer variado.
Me acuerdo de esa noche. Me dijiste que te faltaba una red que te sostenga si caías. Me tomé un taxi para abrazarte. No podía ser red y cuanto menos compartirte la mía.

Se me rompió.

Dicen que me acuerdo de vos en los peores momentos. Yo sé que no es así, pero esta vez coincide.

Se me rompió. No es igual a no tenerla, no estoy en tu lugar, pero de alguna forma estoy más cerca. Si me caigo ya no sé si aguante. Creo que si me caigo nos vamos todos, acróbata y red, a toda velocidad al fin del abismo. Que ironía, porque ya me siento ahí, en el fondo, y sin embargo todavía queda por caer.

Caer nunca me hizo gracia, nunca fue el plan, así fuera sobre un apretado entramado de cuerdas. Pero ahora es más que no querer y el orgullo de seguir en pie. Es saber que si caigo no es sola.
Mi único mérito comprobable es mantenerme con vida y ya no sé por cuanto. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

transacciones III (polvo sobre libros)


Vas a mirar fijo esta mañana
como aprietan mis vaqueros
esculpiendo curvas áureas
dónde anoche en blandas olas
piel naranja se hamacaba.

Voy a despertar antes y verte
conversando con Morfeo
balbuceando estupideces
con la boca astuta y fina
que de día me enloquece.

Intercambio justo de palabras
por rincones de mi cuerpo
que nunca le muestro al sol.

Polvo sobre libros, me da igual,
prisionera voluntaria
de un corral intelectual.

Fingiré interés en tu organismo
para ver como hábilmente
destrozas mis principios
(y los vuelvo a levantar)

No paro de hablar y vos tampoco
mas, si me agoto,
te sé callar

Vas a mirar fijo esta mañana
como aprietan mis vaqueros
esculpiendo curvas áureas.
Voy a despertar antes y verte
y moverme muy segura
de no estar cuando despiertes.

lunes, 31 de julio de 2017

pensamiento inutil II: Quisiera morir

Quisiera morir.
No con instinto suicida de destruir mi cuerpo, sino dejar de existir.
Comenzaría por tomar un bisturí afilado y quitar esa parte de materia gris que todo lo analiza. ¿O será blanca? Por si a caso la tajada entera, principalmente las regiones ¿Quién soy? y ¿Dónde voy? reconocibles a simple vista por un desgaste mayor que  un ómnibus de línea. Hay una región aledaña, al menos en mi mapa mental de mi mente, que me detesta. Si esa parte sufriera algún daño colateral yo misma desaparecería bastante. Que parezca un accidente.
Si hechas estás modificaciones ya hubiera olvidado mi propósito, solicitaría al lector un último toque de gracia: los resentimientos a mi pasado pueden quitarse, no los necesito donde voy. 
Apuesto que para entonces ya no voy a estar acá: los cuestionamientos hoy incesantes se habrán detenido (esto puede medirse con la actividad cerebral que se verá reducida a una ínfima parte de la actual), con la consecuente ganancia de memoria antes subordinada a tareas inútiles como el análisis del comportamiento humano o la observación de detalles estéticos irrelevantes. Las glándulas lacrimales serán solo un apéndice de los ojos, prácticamente inútiles; la garganta será clara y pausada, quizás menos aguda; la postura será elegante.
Eso sí, les ruego mantengan mi cara en su sitio, más que nada la sonrisa, que está funcionando bien, no precisa mantenimiento y, hechos los ajustes anteriores, se habrán desinstalado la sonrisa falsa y otras expresiones involuntarias no tan bienvenidas.
Quizás a estas alturas los latidos hayan disminuido tanto que no estén: tarea cumplida. Si pestañeo estoy bien. Que el tema del corazón no los preocupe, he visto a muchas personas vivir así: muertas.

miércoles, 19 de julio de 2017

domingo, 9 de julio de 2017

#miercolesquince



Fuiste lo mejor para la peor versión de mi,
pero yo maldita gata cuando me cure me fui.
-¿Que voy a hacer con todo este amor?
me preguntaste cuando salí,
guardalo en un tupper en el congelador
estoy segura voy a volver a sufrir.

Perdón por no necesitarte
vos te merecés a alguien peor
dependiente de tus mimos, chocolates y sorpresas
que agradezca tus halagos y te tome la cerveza.
Perdón por no necesitarte
vos te merecés a alguien peor
que no pueda vivir sin tus abrazos,
que no pueda respirar sin tu calor,
que desayune en la cama, que no le importen las migas
te presente a sus amigas y no te rompa el sillón.
Precisas que te precisen, solo duerman a tu lado
y yo soy gata de tejado que aprovecha la ocasión.

Quizás otro 15 de febrero
en seis años nos volvamos a encontrar
sea miércoles y vistas cuadros,
ya no tengas ni la mesa ni el sofá.
Pero verse y encontrarse no es lo mismo
y me temo nuestro tiempo ya pasó,
no creo que vuelva a repetirse
el hechizo de noche del Farol:
dos cámaras rusas, tres pulgadas de barba,
17 carcajadas, diez por ciento de humedad,
gente que sale a fumar y se olvida de nosotros
no quiero ser pesimista pero eso no pasa mas.
Te deseo, porque te quiero, que eso no te pase mas.

(si esta fue la mejor toma, imaginad las malas)





sábado, 11 de marzo de 2017

Si yo misma estoy convencida de que no soy perfecta porque tengo varices y un poco de celulitis. Porque mi piel no es suave como la del bebé que ya no soy y me parece mal tener pelo en la mayoría de los lugares donde la naturaleza lo ha puesto.
Si no te permito quererme porque no lo entiendo. Si no puedo valer mi sonrisa y mis abrazos sino unos libros no leídos y las películas que no vi, y mil discos no escuchados, y millones de nombres que olvido a diario. Si me siento valer el titulo que no consigo y los acordes que no conozco.
Si no acepto tus halagos o los encuentro ridículos. Si te veo una montaña de virtudes que no puedo escalar, a vos y a todos llenos de envidiables maravillas de las que no soy capaz, e ignoro aquellas pequeñas cosas de las que si. Si las tuyas me siguen pareciendo envidiables y las mías pequeñas. Porque cuando el corazón se me agranda de orgullo y me quiero amar porque soy perfecta, el cerebro lo coloca en otro universo paralelo igual de real en el que soy un error evolutivo.
Si te grito es porque me estoy gritando, y si no puedo estar con vos es porque no puedo estar conmigo.
Lucho por convencer a otros de que somos iguales por repetirme el discurso y ver si llega a mis propios oídos.
Perdón por no marchar porque no nos maten a todas. Estoy luchando por no matarme a mi misma.

miércoles, 11 de enero de 2017

cámaras rusas

Me acuerdo de vos. Decías que ibas así con todo, o no ibas y que dure lo que tenga que durar. Para mí era demasiado, yo no podía con eso. Y nunca me dejé ser. Los dos sabemos que siempre tuve miedo.

Sigo esperando saber de vos, aún sabiendo que soy ya la que tiene que aceptar el café que me invitaste. Pero estoy llena de "yo que sé".

Me acuerdo de vos. Pero ya no se si lo que recuerdo fue así o el Photoshop de la memoria hizo de las suyas otra vez, agrandando las tetas y afinando la cintura de la vedette de mis recuerdos: vos.

Sigo esperando saber de vos para ver si me acuerdo de vos, de mi, de los dos o de ninguno. Leí que vos por tu parte me recordás un poco "casi todos los días" aunque sea "por suerte un poco menos."

Me acuerdo de vos, no me voy a olvidar aunque algunas veces empiece las oraciones con un "¿Te acordás de...?" como haciendome la boluda.

Me acuerdo de vos. Te vi hace poco y estabas increíble. No sé lo que tocaste pero funcinó y fui feliz como 48hs después, sin interrupción y por causa de ese encuentro. No atiné a preguntarte nada, llena de nervios felices de esos que contraen las mejillas y dejan a la vista todos los dientes.

Sigo esperando saber de vos, por otra casualidad, porque aunque dije que yo me encargaba de que parezca un accidente no soy tan habilidosa y sigo dependiendo de la suerte que nos encontró una vez a la luz de un farolito.