lunes, 12 de octubre de 2015

-"no entiendo como pudiste perdonarlo"

No lo perdono. Definitivamente, no hay nada que perdonar.
El universo, el destino, la vida, la casualidad nos juntó por una razón. Amamos, reímos, y sobre todo aprendimos. Hoy el dolor se convierte en una gran lección. Todavía queda un poco en forma de miedo, es cierto, pero nada que el tiempo no vaya a solucionar. 

Hoy no sólo no perdono, sino que agradezco infinitamente. Hoy soy yo. Hoy soy plena. Hoy soy hermosa. Hoy aprendo, comparto, conozco. Hoy soy libre, me reconozco como individuo, algo que hace mucho tiempo (quizá todo) no sentía. Hoy me permito ser yo y ser todo, ser una parte del mundo, una parte del universo, tan importante como todas las demás. Hoy entiendo que mi razón en este mundo, en esta vida es ser feliz, lisa y llanamente ser feliz. O aprender a amar, que es un poco lo mismo y un poco diferente. Amarme, amarlos, amar. 

En este camino nuevo me hice de nuevos compañeros de viaje. Es cierto que nosotros no lo éramos, y agradezco la sabiduría que te permitió verlo antes que a mi, eso hizo la diferencia. 

Hoy agradezco. Te agradezco la felicidad que me invade, y que me hayas devuelto esa responsabilidad de ser feliz con la que nunca debí cargarte, y la asumo plenamente. 

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