No se trata de él. Lo se. Siempre lo supe. Es una excusa con
la que te hago perder el tiempo. Y pierdo mi tiempo en realidad, también lo sé.
Lo que necesito es saber qué necesito. No lo sé, no lo
encuentro. Que tengo que estar bien conmigo para encontrarlo… bueno, tampoco sé
que es lo que está mal conmigo. O si…
Las siete horas y cuarto del escritorio son agónicas. Ir más
temprano implica salir antes, y como temprano no están los jefes, las horas de
trabajo se reducen. No tengo nada concreto que hacer… o no lo logro concretar.
Quiero que llegue el fin de semana desde que apoyo la cabeza
en la almohada en el último minuto del domingo. No me importa ir a trabajar los
sábados. Cumplo el horario, como siempre, pero con menos presión. Pero sé que
cuando salgo están los tambores. Son los tambores? los tamborileros? las
bailarinas? el fuego? yo misma?
Es fin de semana. Y como el último, puedo dedicarlo a los
juegos de seducción que tanto me gustan. Los barajo, los comparo, los miro sin
ojos, hago una lista, los ordeno. Siempre arriba el menos posible. O el menos
conveniente. Que quiero?
Quiero que llegue el fin de semana desde el primer paso de
vuelta a casa. Salir a la calle a mirar con los ojos grandes.
Quiero que lleguen las 15:15hs. Quiero que llegue la hora de
salir de ahí. Quiero leer un libro, tomar mate, escuchar música. No quiero
trabajar. Por momentos me da un impulso… suena el celular y me absorbe durante
otra hora.
No es que no tenga lo que quiero. No sé lo que quiero pero
lo quiero ya. No quiero nada de lo que tengo.
El tema con él es que quiere algo que yo podría querer pero
no ahora. La tamporalidad me consume. Hoy, ayer, mañana. Si, ya se, es solo hoy
y eso… pero me desborda. no se cuando es hoy si cada segundo del futuro pasa al
cementerio del pasado sin que me pueda dar cuenta. Que es ahora? ¿el día? ¿La
hora? ¿la semana? ¿el minuto? o que haga en este minuto puede cambiarlo todo, o
no cambiar nada. Que no lo puedo decidir, pero quizás si. puedo hacer lo mejor
de ese momento. Y qué es lo mejor para ese minuto? la cabeza se me hizo un
remolino retórico infinito.
Quiero estar bien. O mal. Pero quiero estar ahora.
Disfrutar. En este momento quiero un beso. Casi no me importa de quien!
Inaudito! correría, pero como que me da fiaca! Quiero gritar también!
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