domingo, 14 de noviembre de 2010

corriente

No lo sabía. Como el reflejo de agua engaña los sentidos, hasta creer que corre en la dirección contraria. Como ese frío que llega a la piel, no se sabe de donde. Así supo que nada era cierto, que ella misma era su peor mentira. Que siempre había sido verdadera, hasta el momento en que se propuso serlo.
Con la dificultad de cambiar el sentido de un río, podría corregir sus errores. Con la frialdad de ese aire que llega de alguna parte a perforar la piel hasta la carne, podría seguir.
-"¡Maldito río! ¡Maldito frío! Creí contenerlos y me tenían!"-sospechó.
Caminó con la fijación de quien pretende desandar lo andado y empezar de nuevo. Derritió su escarcha una brisa de odio. Le secó las alas un paño de desamor. Hueca como una aceituna, se dirigió al encuentro de aquel saco de huesos y turbulencia, para decirle:
-"Pudiste advertirme"

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