sábado, 6 de enero de 2018

Me volví tan mía que no me presto.

Me volví tan mía que no me comparto.

Nadie quiere sentir dolor, nadie quiere problemas, pero son los que nos unen. Las dificultades son las extremidades sentimentales que nos abrazan a los demás. Dendritas emocionales que nos conectan. Raíces directo al centro de los otros, que atraviesan la corteza de las fotos de las vacaciones.

Hola. Tengo miedo.


2 comentarios:

  1. Todos tenemos miedo, sólo los valientes lo reconocen.

    Saludos,

    J.

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  2. Ayer (hoy, hace un rato, en la madrugada, pero todavía es hoy porque no me pude dormir) pasó algo así: algo que debía ser un poco de la$civia solo conectó a la salida del lugar, un helado (industrial) compartido en un umbral en el medio de la madrugada hablando de problemas neurológicos, psiquiátricos o glucémicos.
    Ahí, más que en ningún otro momento de la noche, fuimos reales y conectamos.

    (Eso y la pregunta sobre si yo me volví tan mí@ o si me volvieron así de tanto decirme que no puedo, que no debo, que hasta un helado compartido en una madrugada es una revelación).

    Hace tiempo que no pasaba por acá, y amerita mejores comentarios, pero lo que tengo acá, aun tangible, es esto.


    Tranca. Todo debería estar bien.
    At the end of the day, it will...

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