-"¿Andás media engripada?" preguntó el portero.
-"Si"
-"Se te nota en la cara"
-"Si me han dicho"
No poder lavantarme ni para llamar a una grúa. No poder pedir ayuda... tener demasiado fresco el recuerdo de lo que pasó con el último pedido de ayuda.
La cabeza me va explotar, las ideas empujan y tironean hasta hacerla doler, hasta quererla sacar.
Sentir esa tan ansiada soledad por todo el cuerpo y odiar su temperatura, su olor, su sonido. Amar el pozo hediondo y húmedo, sentirlo un hogar.
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