Quisiera morir.
No con instinto suicida de destruir mi cuerpo, sino dejar de existir.
Comenzaría por tomar un bisturí afilado y quitar esa parte de materia gris que todo lo analiza. ¿O será blanca? Por si a caso la tajada entera, principalmente las regiones ¿Quién soy? y ¿Dónde voy? reconocibles a simple vista por un desgaste mayor que un ómnibus de línea. Hay una región aledaña, al menos en mi mapa mental de mi mente, que me detesta. Si esa parte sufriera algún daño colateral yo misma desaparecería bastante. Que parezca un accidente.
Si hechas estás modificaciones ya hubiera olvidado mi propósito, solicitaría al lector un último toque de gracia: los resentimientos a mi pasado pueden quitarse, no los necesito donde voy.
Apuesto que para entonces ya no voy a estar acá: los cuestionamientos hoy incesantes se habrán detenido y con esto la actividad cerebral se volverá casi nula (es lo que mas RAM consume hoy día), con la consecuente ganancia de memoria antes subordinada a tareas inútiles como el análisis del comportamiento humano o la observación de detalles estéticos irrelevantes. Las glándulas lacrimales serán solo un apéndice de los ojos, prácticamente inútiles; la garganta será clara y pausada, quizás menos aguda; la postura será elegante.
Eso sí, les ruego mantengan mi cara en su sitio, más que nada la sonrisa, que está funcionando bien, no precisa mantenimiento y, hechos los ajustes anteriores, se habrán desinstalado la sonrisa falsa y otras expresiones involuntarias no tan bienvenidas.
Quizás a estas alturas los latidos hayan disminuido tanto que no estén: tarea cumplida. Si pestañeo estoy bien. Que el tema del corazón no los preocupe, he visto a muchas personas vivir así: muertas.
No con instinto suicida de destruir mi cuerpo, sino dejar de existir.
Comenzaría por tomar un bisturí afilado y quitar esa parte de materia gris que todo lo analiza. ¿O será blanca? Por si a caso la tajada entera, principalmente las regiones ¿Quién soy? y ¿Dónde voy? reconocibles a simple vista por un desgaste mayor que un ómnibus de línea. Hay una región aledaña, al menos en mi mapa mental de mi mente, que me detesta. Si esa parte sufriera algún daño colateral yo misma desaparecería bastante. Que parezca un accidente.
Si hechas estás modificaciones ya hubiera olvidado mi propósito, solicitaría al lector un último toque de gracia: los resentimientos a mi pasado pueden quitarse, no los necesito donde voy.
Apuesto que para entonces ya no voy a estar acá: los cuestionamientos hoy incesantes se habrán detenido y con esto la actividad cerebral se volverá casi nula (es lo que mas RAM consume hoy día), con la consecuente ganancia de memoria antes subordinada a tareas inútiles como el análisis del comportamiento humano o la observación de detalles estéticos irrelevantes. Las glándulas lacrimales serán solo un apéndice de los ojos, prácticamente inútiles; la garganta será clara y pausada, quizás menos aguda; la postura será elegante.
Eso sí, les ruego mantengan mi cara en su sitio, más que nada la sonrisa, que está funcionando bien, no precisa mantenimiento y, hechos los ajustes anteriores, se habrán desinstalado la sonrisa falsa y otras expresiones involuntarias no tan bienvenidas.
Quizás a estas alturas los latidos hayan disminuido tanto que no estén: tarea cumplida. Si pestañeo estoy bien. Que el tema del corazón no los preocupe, he visto a muchas personas vivir así: muertas.
cual fénix?
ResponderBorrarno se.
somos lo que somos
la suma de nuestra historia con nuestros defectos, manías, taras y bondades.
como texto excelente. bueno para reflexionar.
pero sospecho que vos te gustás así como sos...